Ciudad Bolívar, 12 Nov. ABN.- A consecuencia de una prolongada enfermedad falleció en esta capital el destacado trompetista de origen español don Juanito Arteta, conocido como “La Trompeta de Oro de América” y quien fuera declarado Patrimonio Cultural Viviente del estado Bolívar.
En un boletín de prensa enviado por la Fundación del Niño del estado Bolívar, su presidenta y Primera Dama Estadal, Nidia Escobar de Rangel, manifiesta el duelo del pueblo bolivarense por la desaparición física de uno de los artistas de más larga trayectoria que ha conocido esta entidad.
Juan Arteta nació en Madrid el 16 de mayo de 1913 y estudió en la Escuela de Música, donde completó el bachillerato e inició su carrera como trompetista.
En 1941 participó en un concurso en México en homenaje a Harry James, resultando ganador. A partir de entonces fue bautizado como 'La Trompeta de Oro de México”, título que lo llevó a tocar con artistas de la talla de Benny Moré y Dámaso Pérez Prado y su Mambo. Esta última agrupación lo contrataba exclusivamente para grabaciones y ocasiones especiales.
Trabajó bajo contrato exclusivo con la emisora XEW y fue Director de la Orquesta del Cabaret Río Rosa, tocando con los mejores de la época, como Antonio Aguilar y Pedro Infante.
En 1952 viaja a Venezuela, contratado por 15 días por el famoso periodista venezolano Renny Otolina y un empresario valenciano, para tocar en los carnavales del Hotel Avila, así como en programas radiales patrocinados por la firma de comésticos Max Factor.
Luego viaja a Valencia para trabajar como Director de la Orquesta de Planta de la Radio 810 A.M, tras lo cual regresa a Caracas con un contrato de 3 años como director musical de la Radiodifusora Venezuela.
En este lapso realiza grabaciones para los sellos Turpial y Torbes con una orquesta en la que contaba con la presencia del pianista Juan Barrabal y los arreglos del cubano Pepe Bravo.
Posteriormente, se instala en Maracaibo para dirigir la orquesta de planta de la emisora Ondas del Lago, Canal 13. Esta orquesta era la encargada de dar fondo musical al programa 'A las Puertas de La Fama”.
De este programa, que daba oportunidad a artistas aficionados para catapultarse al estrellato, surgió la joven figura de Felipe Pirela, quien se convertiría en uno de los máximos boleristas del país.
No sólo el maestro Arteta tiene el privilegio de haber “descubierto” a Felipe Pirela, sino de haber sido su profesor de vocalización, ya que en el Hotel Acapulco, donde vivía el maestro, acude Pirela, para recibir estas clases.
En una entrevista dada antes de su fallecimiento, Juanito Arteta relató que María Teresa Acosta se llevó al joven Felipe Pirela a Caracas, llevando los arreglos musicales prestados por el trompetista español.
Además, Pirela se presentó como cantante en algunos bailes de su orquesta en la ciudad de Maracaibo.
En el año 1958, retorna a Caracas la Orquesta de Juanito Arteta, incorporando al excelente cantante Cheo García, con quien realiza grabaciones. Además, le hace pruebas de vocalización a Memo Morales, pero no lo contrata por ser muy joven.
En sus años finales, Juanito Arteta se establece en Ciudad Bolívar donde continúa su labor de apoyo a jóvenes figuras del canto y la música, además de contribuir con su talento a enriquecer el acervo cultural de esta capital.
'Hoy todos lamentamos su pérdida y lloramos porque a partir de este momento queda en eterno silencio la Trompeta de Oro de América”, indicó la Primera Dama del estado Bolívar.
En una oportunidad asistí a un ensayo del cantante venezolano Raúl Naranjo. Estaba a punto de presentarse en un evento especial organizado para la Radio Nacional de Venezuela.
Me sorprendió su sentido del humor, la forma llana de abordar las actividades propias de su oficio. Tal parece que la alegría de estar allí, ejerciendo lo que ha sido el rol de su vida, le permitía usar el humor como vínculo de proximidad con aquellos que como yo, habíamos ido a corroborar los matices de su talento.
Talento que a sus 76 años logra conmover a las nuevas generaciones. Talento que al igual que el de otros grandes de la música (Pirela, Héctor Cabrera, Miguel Itriago) posee un universo propio donde no existe la edad ni el tiempo, donde la música es el único vínculo posible.
Quizás se deba a que Raúl está cantando desde la niñez, quizás se deba a que su vocación siempre ha permanecido con él, aunque también haya acompañado su vida de otras actividades.
Actualmente, Raúl Naranjo tiene una nueva producción, que viene siendo un encuentro entre el pasado y el presente de este cantante romántico.
“El pirata de la canción” vuelve al ruedo discográfico con este disco que contiene además de los éxitos grabados en la década de los sesenta para el sello Velvet, una sesión histórica grabada en Septiembre de este año, donde pudo reencontrarse con su pianista y amigo, Aníbal Abreu.
El catalogo Velvet, una vez más, logra colocar en el mercado un producto de calidad que todos podremos tener el placer de disfrutar.
Incluye como Bonus track un genial audio del ensayo.
A 36 años de su desaparición física El Bolerista de América está más vigente que nunca: sus discos se siguen vendiendo por miles, diferentes grupos y cantantes versionan sus temas y se realizan estudios y documentales sobre su obra. Los invitamos a disfrutar de este clip y al evento (concierto) conmemorativo anual en los espacios abiertos de Radio Nacional de Venezuela, el próximo 12 de julio a las 11 de la mañana, con la participación de 4 grandes voces del Bolero en Venezuela: Raúl Naranjo, Miguel Itriago, José Inojosa y Gilberto Giménez voz líder del Trio Venezuela. Los esperamos, es totalmente gratis.
“Si Frank Sinatra hubiese nacido aquí se hubiera muerto de hambre”
Indudablemente que algo importante está sucediendo con una buena cantidad de artistas que en determinado momento figuraron en sitiales de importancia en los anales de la música popular venezolana. Parece que el público, y especialmente un sector de la juventud, ha manifestado un repentino interés por saber de sus trayectorias. Y en este punto quiero hacer especial énfasis en un joven llamado Luís Ugueto, quien como una especie de Ry Cooder - el responsable de revivir a los viejitos del Buena Vista Social Club- se ha dado a la tarea de rastrear la actualidad de algunos de estos artistas, que en su momento tuvieron destacada figuración en los principales programas de nuestra radio y nuestra televisión. Y como es de predecir, Luís nos pone en contacto con estas personas (cosa que agradecemos sobremanera) y así, tenemos la oportunidad de informarles a ustedes acerca de su situación actual.
Raúl Naranjo es uno de estos singulares personajes, con constantes presentaciones en estos medios y con una intrigante personalidad realzada – en gran parte- por el parche que solía usar sobre su ojo. Vamos entonces a conocer algo de su historia.
- “¿Dónde nace señor Naranjo?” - “Nací en la Plaza Junín de Ocumare del Tuy el 7 de noviembre de 1932. Pero ya a los cuatro años mis padres me traen a Caracas, exactamente al parque Carabobo, en Candelaria”.
- “¿Y cuando comienza su atracción por la música?” - “Ya en el Colegio República de Chile, que quedaba cerca de mi casa. Un día me llamó la profesora Cira Cardozo (hermana del dirigente político Hilarión Cardozo) y me dijo que ya que me la pasaba tarareando por los pasillos debería cantar una canción en uno de los actos culturales del colegio. Entonces me hicieron cantar “Angelitos Negros”, un poco asustado porque nunca había cantado en público. Pero lo canté y creo que por allí me empezó a gustar la cosa”
- “¿Qué recuerdos tiene de lo que oía en la radio en aquellos años?” - “Era lo que se escuchaba habitualmente. A mí me gustaba mucho Rafa Galindo con la Billos. Y me gustaba también René Cabel quien por esas cosas del destino fue quien me llevó a presentarme en Cuba” - “Después de ese debut escolar ¿Cómo sigue su carrera artística?” - “Yo tenía unos nueve años y simplemente seguí creciendo, hasta que un día conocí a Héctor Cabrera quien me convenció de irnos para el programa Estrellas Lucky Strike, en Radio Continente. Pero yo no le gusté a Abel Barrios, el mismo que hacía El Bachiller y Bartolo junto a Amador Bendayán, que era el conductor del programa. Héctor entró, compitió, ganó y allí comenzó a entrar en la farándula.
Después nos fuimos al Centro Canario a vocalizar y estudiar canto con el profesor Juan Martín de Armas. La primera vez me había rechazado al escucharme. Así que Héctor me dijo que tenía que ponerme duro para la próxima ocasión. Me aconsejó que me tomara un ron y así lo hice porque estaba muy asustado. Y cuando empecé a vocalizar el profesor de Armas llamó a Héctor y le dijo: “Mira Héctor, este que me trajiste ahora es bueno, porque el que me trajiste la semana pasada era malísimo”. Y Héctor le dijo: “Es el mismo. Lo que pasa es que ahora está rascado”.
Para la época el editor Álvaro Peñalver quien tenía la revista Canciones representaba a Sadel y a Mario Suárez y le ofreció a Raúl llevarlo a la Feria Exposición de Venezuela de Reynaldo Espinoza Hernández para que este lo escuchara. “Recuerdo que al probarme me dijeron que debutaba esa misma noche, pero que si no repetía no seguía en la feria. Yo iba con Simón Díaz y a él lo hicieron comenzar de inmediato y a mí me programaron para la noche. Simón al final se fue corriendo porque lo iban a meter en un cañón y hacer que cayera en una malla y él decía que solo quería cantar porque el lo hacía como Rafa Galindo.
A Héctor, cuando lo probaron se le fue un gallo y tuvo que esperar una semana más para actuar en la feria. Estaba además Marco Tulio Maristany y alguien nos dijo que no íbamos a poder seguir cantando si estaba él. Cuando se me acercó yo creía que me iba a decir algo malo, pero al contrario. Me dijo que tenía una voz bellísima y total que desde allí arranqué a cantar”
Recuerda que el tema con el que debutó fue “Ofrenda” de Vicente Garrido y que su repertorio estaba compuesto exclusivamente por boleros. Había hecho presentaciones en Radio Rumbos en el programa Mentes Ágiles en Acción, en donde se presento junto a Carlos Rodríguez, quien más adelante se haría famoso como Charles Barry. Y junto a su inseparable amigo Héctor Cabrera se presentaba en el programa Royal Deleita en Radiodifusora Venezuela, con la peculiaridad de que al principio le cambiaron los nombres y los presentaban como Héctor Naranjo y Raúl Cabrera, situación que se prolongó por un mes. Luego pasaría a Radio Caracas Radio, al programa Fiesta Fabulosa bajo la supervisión de René Estévez.
- “Poco tiempo después llega la televisión y usted es uno de los primeros que actúa en ella” - “¡Sí!” Inauguré todos los programas de Radio Caracas TV: El Farol TV, La Caravana Camel, Fiesta Fabulosa en TV y El Show de las Doce”
“¿Ya es la época del parche? ¿Y de donde viene la idea?” “Cuando empecé con Víctor Saume en El Show de las Doce comencé a utilizarlo. Y eso viene de una película llamada La Princesa de Ebony en donde la actriz Susan Hayward se ponía un tapa ojos y yo pensé que debería hacer lo mismo. Después me decían que estaba imitando a Sammy Davies, Jr. quien también lo utilizaba. Fue un gancho. El viejo Saume me decía “Llegó el Pirata de Ocumare”. Pero varios cantantes se lo pusieron también”
- “Después de cantar boleros se metió a cantar tangos y lo hacía muy bien” - “Eso fue porque yo vivía en el Hotel Comercio para no perder la oportunidad de acercarme a la cantidad de cantantes femeninas que allí llegaban. Y allí vivía con su esposa Charlo. Siempre andaba impecable, vestido de blanco, como si acabara de salir de una tintorería. Y, a manera de broma, él me acompañaba en “Rondando tu esquina” y en el tango “Uno”. Y un día en uno de sus shows en el que yo estaba presente dijo que me iba a acompañar en un tango porque yo los interpretaba muy bien. Yo no quería, pero el comenzó a tocar “Uno”, lo canté, me lo hicieron repetir y de allí seguí cantando y hasta grabando varios tangos”
- “También participó en varios de aquellos festivales de la canción venezolana, aquellos patrocinados por la Fundación del Niño” - “Si, en el primero de ellos canté un tema llamado “Elevación” y escuché que había ganado. Pero después también oí cuando dijeron que me bajaran al cuarto lugar. Ese festival lo ganó Héctor. Pero después nos llevaron al Country Club de Trujillo y allí el público pedía mi canción y no la de Héctor. Después participé en otro festival con una canción mía (“Soy tu Final”), pero no era el momento para ese tipo de composiciones y por eso no pasó nada con ella.”
Recuerda con cariño especial a Héctor Cabrera y a Felipe Pirela como amigos entrañables. Y dentro de la conversación evocamos un disco grabado, un lado con Héctor Murga y el otro con él, con canciones de Amilcar Segura, quien los había amenazado- en broma, pos supuesto- con no sonarlos más en el poderoso circuito radial que poseía en Barquisimeto si no le grababan sus canciones. Y recordamos además a Miguelito Rodríguez con quien Raúl grabara el popular tema “El Ciego”
- “A pesar de ser tan buen cantante siempre estuvo a un nivel muy discreto” - “Yo nunca fui ese tipo de cantantes que aunque no canten se meten en un sitio y en otro y hablan, hablan y hablan hasta meterse en donde quieren. Y de paso se van casi de piratas en un avión para cantar en un país que ni siquiera conocen. En cambio fíjate que a mí Radio Caracas me pagó un round trip por Bogotá, Ecuador, Río y México, en donde me esperaba Evangelina Elizondo para hacer dos programas y no fui. Sin embargo, cuando le mandaba algún artista con una carta mía ella siempre les dio trabajo. Incluso hizo que grabaran varias canciones mías. Una de ella la grabó Marlene Dietrich”
- “Aparte de Héctor ¿que otro artista venezolano recuerda que le llamara la atención?” - “En esos años quien mandaba era Alfredo Sadel. Pero había cantantes como Germán Fernando. Buen cantante y buen compositor; tostado pero bueno. Una excelente voz. Todo un personaje y muy querido por Aldemaro”
- “Raúl: así como llegó, prácticamente desapareció del ambiente ¿Que pasó? ¿En que año se retira?” - “En 1983. El último programa lo hice con Desiree Rolando. Y cuando ella me preguntó que por que me retiraba le dije que lo hacía porque no quería seguir con la jaladera de mecate. Yo creo que si Frank Sinatra hubiese nacido aquí se hubiera muerto de hambre. No hay público. El público se olvida. Si aquí se han olvidado de El Puma que es una estrella en el mundo entero. Él debería cantar cada seis meses como hace Gilberto Santarosa.”
- “Recientemente oí una nueva grabación suya de “El Último café”. Usted sigue cantando y se conserva muy bien” - “Sí, por el ejercicio, además de que no me trasnocho, ni fumo ni bebo. Tengo mi impostación natural. Hablo de una forma, pero canto de otra. Nunca fui muy apasionado por el canto. Cantaba porque tenía voz. Mi carrera como cantante me la tomé muy a la ligera. Trabajé bastante, La primera vez que cante fuera de Caracas fue en Radio Maracay. Mi señora falleció hace dos años y mi amigo El Guanche Canario me convenció de meterme a su gimnasio para aliviar la depresión. Desde ese tiempo estoy entrenando y ahora llegan estos muchachos –Luís Ugueto y Jesús Rafael Pérez- quienes después de “sacarme del sarcófago” creen que puedo hacer algo. Yo canto, pero de emocionarme mucho, no lo creo. No tengo mucho entusiasmo por presentarme. Si me llevan canto y trato de hacerlo lo mejor posible porque mi voz la tengo bien. Tiene un sonido muy metálico y ese tipo de voces, como la mía, la de Germán Fernando y la de Héctor Murga nunca se pierden”.
Hoy día Raúl Naranjo manifiesta sentirse satisfecho con su situación actual. No tiene ningún tipo de problemas financieros y vive sin preocupaciones con sus ingresos como fisioterapeuta, actividad que tiene años desarrollando. Recordó muchísimas cosas más. Tantas que no cabrían en todo El Magazine. Para mí ha sido uno de los mejores cantantes venezolanos y, aunque su entusiasmo no sea muy grande, me encantaría que volviera.
Queríamos volver en esta columnata a nuestro formato inicial, de 10 en 10. Sin embargo, esperaremos a la próxima entrega para hacerlo. En el marco de la publicación reciente de dos libros de investigación sobre músicos venezolanos, se nos ocurre exponer simplemente por qué nos ha parecido uno de ellos extremadamente bueno, y otro, malísimo. Y hay más de 10 razones para explicar esto. No es lo usual que hagamos crítica de libros, y mucho menos que cataloguemos los libros como buenos o malos, pues siempre respetamos el trabajo que significa llevar un libro hasta su publicación. Pero en estos tiempos en los que tanto se habla de la falta que hace el buen periodismo de investigación, nos parece relevante resaltar el tema, sobre todo porque puede resultar interesante para quienes se están formando como profesionales de la Comunicación Social y desean tener algún ejemplo de buen trabajo de investigación.
Describiremos someramente los dos libros a los que nos referimos, y expondremos razones por las cuales consideramos una investigación como buena, y la otra, pésima. Nos referimos a los libros "LO QUE ES LA VIDA", del productor radial e investigador musical Luis Ugueto (El perro y la rana) y "HUGO BLANCO Y SU ARPA VIAJERA", de Carlos Delgado Linares, periodista venezolano (Edición personal del autor) "LO QUE ES LA VIDA", un tema del cantautor maracucho Felipe Pirela da su nombre al libro del joven Luis Ugueto que presenta a los lectores, a 35 años de la muerte de Pirela, una biografía del cantante. El libro es una lección de trabajo intenso, decantado por los años. Independientemente de la afición natural del autor hacia la vida del cantante maracucho –hay que recordar que Ugueto tiene al aire un programa sobre Pirela en RNV- la crónica está hecha con profesionalidad y concisión. Los lectores pueden conocer, desde distintos ángulos, desde distintas voces, los detalles de la vida de un cantante , en un libro que se transforma también en crónica de época, de una Venezuela diferente a la que ahora vivimos.
Decenas de entrevistas presenciales o telefónicas con personas que tuvieron que ver con Pirela, un recorrido hemerográfico apasionante y la narración del autor hilando las diferentes voces que cuentan la vida de Pirela y la vida de los artistas en a mediados del siglo XX en Venezuela hacen que el libro sea prácticamente imposible de abandonar desde sus primeras páginas hasta culminar las más de 300 que lo constituyen. Para los estudiantes, es un magnífico ejemplo de periodismo de investigación. El libro es interesante no sólo para los seguidores de Pirela o para los amantes del bolero. Cualquier lector puede disfrutar de la obra, llena de fotografías, afiches de época, recortes de prensa, comentarios, reflexiones acerca, precisamente, de "lo que es la vida". "Lo que es la vida", es un tema escrito por Felipe Pirela en 1968 cuya vida artística fue afectada por los conflictos originados de su divorcio, derivados del amarillismo periodístico característico de la fuente de farándula. Distintas interpretaciones del asesinato del cantante en Puerto Rico cierran la narración. Luis Ugueto, además de escribir el libro para la editorial "El perro y la rana", ha producido un disco compacto junto a la disquera Velvet con canciones de PIrela, que sirve de acompañante ideal en la lectura del libro , editado tan cuidadosamente que prácticamente no puede encontrarse en él un solo gazapo. La edición, decorosa y sencilla, hace que el valor de lo escrito resalte singularmente.
Vamos al otro libro: "HUGO BLANCO Y SU ARPA VIAJERA", es un trabajo absolutamente improvisado del periodista Carlos Delgado Linares, y hecho a la carrera. Publicado en febrero de este año, pretende ser un homenaje a Hugo Blanco, creador del Ritmo Orquídea en Venezuela, con una biografía breve y anécdotas sorprendentemente superficiales. Las "entrevistas" a figuras de la música venezolana como a: Cristina Maica, Reyna Lucero, Rummy Olivo, Maria Teresa Chacín, Mirta Pérez, Chelique Sarabia, Mario Suárez, ,Simón Díaz y otros, no aportan prácticamente nada en este libro ramplón y prescindible . El autor del libro ha realizado otros, como La Trova cubana y la Trova tradicional, Billos solamente Billos, Caracas ayer, hoy y siempre I y II.No son extraordinarios, pero no se rebajan a la calidad ínfima del libro tan ramplón sobre Hugo Blanco. Este libro, que prologa Aldemaro Romero, adolece de todo lo que le sobra al libro sobre Pirela. La Investigación poco profunda , la exposición del tema a modo de principiante, y la pretendida pluralidad de voces que no es más que un catálogo de preguntas informales a artistas que , en algunos casos , confiesan no tener más que una opinión tangencial sobre Hugo Blanco, nos hace afirmar, sin duda, que este es un pésimo intento de presentar a los lectores la vida y la obra de un artista venezolano de la talla de Hugo Blanco, que se merecería un libro como el que Ugueto ha realizado acerca de Felipe Pirela. ¿Por qué un libro es bueno? ¿Por qué es malo? Porque lo primero que los lectores merecen de un autor es respeto. Y un trabajo improvisado es , simplemente, una falta de respeto al lector. Y un libro improvisado es lo peor que un lector puede recibir.
Muchos de mis amigos más cercanos saben que soy adicto convicto y confeso a la música de rocola, que no tengo vergüenza al expresar mis gustos por lo popular (el lenguaje, la música, la cultura en general) ni por esos cantantes que sin mucho esfuerzo aparente se van volviendo parte de nuestra vida. Con ellos vivimos, padecemos, soñamos y pensamos el mundo. Y si alguien me forzara a escribir tres nombres venezolanos ineludibles en ese inventario, pues respondería sin ambages que son FELIPE PIRELA (en el más alto pedestal del podio), ALFREDO SADEL Y LILA MORILLO. Palurdeces o aberraciones de clase de las que no he podido desprenderme, pero que además proclamo con orgullo. En el caso de la música, soy rocolero obsesivo compulsivo ¿y qué?.
Hoy confieso que admiro mucho más a Felipe Pirela, que me he metido en su vida y he rememorado los tiempos en que aspiraba a escribir una novela o un cuento que lo fijara definitivamente en la memoria de este país. Que le dijera a otros de lo que se han perdido quienes no lo han escuchado o no se han familiarizado con los boleros que consagró esa voz mágica, maravillosa, misteriosa, envolvente, única. Gracias Felipe.
También he creído siempre que, como a los escritores, a cada cantante popular que ha sido marginado por sus propios congéneres, le llega su sábado. Y al menos yo creo que estamos disfrutando hoy la plena hora de Pirela. Gracias Luis Ugueto, aunque no nos conocemos, creo que la admiración por “Pipito” (como le decían familiarmente a Pirela) nos acerca.
Aterrizo entonces con esta duda melódica para manifestar, sin importarme si resulto cursi, estrambótico o hiperbólico, la plena satisfacción y contentura que he respirado desde que (en agosto pasado) comencé a leer el libro “Lo que es la vida” Felipe Pirela (Caracas: El perro y la rana, 2006). Me lo obsequió mi entrañable amigo y compañero de andanzas Cigilberto Ramírez, auténtico y muy sincero cultor de (y por) lo venezolano. Y desde que lo hizo, no hemos hecho más que comentar a nuestros amigos el acierto fabuloso de su joven autor, Luis Ugueto, a quien tenemos que agradecer las 319 páginas sin desperdicio ninguno en las que, a partir de una incuestionable y amplísima investigación documental, nos muestra completa, sin fisuras, sin complejos, sin compromisos, con altos y bajos, la vida de “El bolerista de América”.
El autor del libro se ha metido de verdad en la trayectoria vital de este innegable ídolo nuestro (nacido en Maracaibo, en 1941, y lamentablemente asesinado por una oscura y, a mi juicio, todavía misteriosa mano, en Puerto Rico, 1972). Ugueto ha colocado a Felipe en el justo sitial de gloria que como héroe musical nuestro le corresponde. El libro despierta inquietudes, gratifica, incita a la curiosidad. La manera como presenta la secuencia de entrevistas realizadas a diversos personajes que conocieron de cerca a Pirela le otorga a su escritura una atmósfera de narración majestuosa de la que se hace difícil desprenderse.
Y si a eso se le suma la profusa y muy bien hilvanada documentación de prensa, pues nada, el libro se vuelve una fuente inagotable de presencias de Felipe. Su veloz y muy exitosa carrera como cantante se nos confunde con una vida accidentada, marcada por la envidia y cierto egoísmo de un contexto en el que marcó pauta frente a otros grandes cantantes, signada por la fatalidad de un matrimonio a todas luces infeliz, impregnada por múltiples desprecios y agravios sufridos dentro del patio, salpicada de algunas actitudes sospechosas en el entorno del cantante, y también, claro, de voces y presencias amigas que contribuyeron a su éxito. Aparte de aludir a las preocupaciones recurrentes por el destino de su hija Lennis Beatriz Pirela (en la foto, con el autor del libro), de sus hermanos y de su madre coraje, doña Lucía Morón González, desde siempre confiada en la voz privilegiada del hijo.
Pero Ugueto no ha escrito sólo la vida de un cantante al que admiramos y hacemos más nuestro en la medida en que vamos avanzando en los capítulos del libro. Ha mostrado además la aureola de falsedades, las pequeñeces de algunas personas de nuestro ambiente musical y político, ha desvelado algunos entretelones del mundillo venezolano d ela farándula, cuando no una radiografía de traiciones, zancadillas y ratapeludeces emanadas del entorno. Y, sobre todo, ha consagrado para las futuras generaciones, la figura majestuosa, imponente, de nuestro mejor bolerista, requeteadmirado e idolotrado en otras latitudes (Puerto Rico, México, Colombia, por ejemplo) pero, vaya paradoja, no pocas veces dejado de lado hasta ahora entre nosotros. Gracias, Luis Ugueto, con investigaciones obsesivas e impecables como la suya, se contribuye de verdad a configurar una imagen realista, sin tapujos, del país que hemos sido, somos y podremos ser.
Lo que es la vida, mi admirado Felipe, qué maravilla que entre nosotros haya comenzado a llegar por fin tu sábado. No me cansaré de repetir y reiterar mi agradecimiento por ese sendero hacia la ruta vivencial de ese héroe musical en el que logra sumergirnos el libro. De ahora en adelante habremos de llamarlo a grito sostenido y con orgullo sincero El BOLERISTA DEL UNIVERSO.
Celebramos la llegada a las disco tiendas, de la mas completa recopilación realizada hasta los momentos de la obra del artista icono del bolero en Venezuela, Felipe Pirela.
Discos Velvet se complace en ofrecerles a la inmensa legión de admiradores de El bolerista de América, 6 Cd´s que contienen 120 éxitos indiscutibles, ordenados con carácter cronológico. Además, se incluyen grabaciones históricas de archivo, fotos y una extensa biografía escrita por Luís Ugueto, autor del libro Lo que es la vida, la verdadera historia de Felipe Pirela.
Estamos seguros que este nuevo lanzamiento de Velvet será recibido con beneplácito por los amantes de la buena música y ocupara un lugar especial en su hogar.
El artista icono del bolero en Venezuela, Felipe Pirela "El Bolerista de América", primer cantante Venezolano en romper la marca del millón de copias vendidas...
"El Site de Felipe Pirela" por Luis Ugueto
Luís Armando Ugueto Liendo
Técnico de grabación, Productor de radio, e Investigador, nace en La Guaira, estado Vargas, el 9 de enero de 1979. Luego de cursar bachillerato en el liceo José María Vargas del Litoral central, ingresa a la escuela de Historia de la U.C.V y posteriormente a la de Artes de la misma casa de estudios. Paralelamente comienza su actividad como investigador, técnico de grabación y productor de espacios radiales especializados en el bolero y la música tropical bailable, en las emisoras Fe y Alegría 1390 AM, Sintonía 1420 AM, y Radio Nacional de Venezuela, 880 AM. Sobre Felipe Pirela ha participado en conferencias, charlas, programas de televisión, ha escrito artículos para publicaciones especializadas y producido compilaciones discográficas para la compañía Velvet de Venezuela, quienes también han solicitado sus servicios como asesor y escritor, en otros importantes proyectos.